lunes, 13 de octubre de 2014

DE VUELTA



               Hola, mis queridos lector@s. Sé que he andado desaparecida este verano y cuando comenzó el curso. Pero bueno, entre lo malita que he estado, luego la piscina y los días de fiesta…. Bueno, eso y POR situaciones sentimentales personales, no he podido pasarme.
                Pero bueno, aquí estoy. He vuelto. Que haya desaparecido tanto tiempo no quiere decir que os haya olvidado, ¿eh? Que he estado pensando en vosotros y de hecho, ya tengo algunos relatos que quiero compartir con vosotros. Espero que me perdonéis por tardar tanto en escribir, pero a veces las palabras fallan y contra eso solo hay una solución: el reposo. Evacuarse de todo. Pensar. Mirar al pasado. Comparar. Olvidar y recordar a la vez. Sufrir por dentro mientras sigues adelante. Luchando contra corriente. A veces llegando incluso a hundirte, pero no importa. Sigues remando hasta llegar… A algún sitio, supongo. U olvidar, perdonar, no volver a mirar nunca atrás. Dejar de lado los rencores,  perdonar y muy importante: perdonarse a uno mismo. Esta es una de las cosas que he aprendido este verano. Puede parecer un poco egoísta sin el contexto adecuado para referirlo, pero es realmente necesario.
Ahora que he vuelto, dejaré un poco de lado mi historia, para pasar a otra sección.... 

                                   “Después de la caída, hay que volver a la vida"

    
         SIMEADO (Historia de los sims 3)
 Posteriormente, os pondré las fotos de las protagonistas :) Espero que os guste

      Os presento a Selena Paolo, la bruja fiestera y hermana de Sergio.
             Seguidamente de Elisa Els, la vampira infantil
  Más personajes
              Tomás Els, el cotorra y hermano de Elisa
             Sergio Paolo (indefinible)

            Presentando.....
Presentando.....
Con todos ustedes a....
Selena Paolo

Elisa Els

Sergio Paolo

Tomás Els

Espero que os guste :)
Con esto quiero deciros que hace unos días fue mi cumple. ¡16 AÑOS! Dulces 16 y que estoy muy contenta de cumplirlos (aunque ya me vaya haciendo mayor…) Por eso me he decidido a subir esta entrada.  Espero que estos 16 sean muy productivos para mí y que la magia de escribir no se termine nunca. 
También os quiero decir que próximamente subiré los capítulos. 
Sed felices :)


viernes, 20 de junio de 2014

FIN DE LA ESO :)

FIN DE CURSO :)

            Bueno, pues otro curso que termina, pero he de decir que este año ha estado lleno de experiencias inolvidables (el intercambio de Francia, Granadilla, el teatro, escribir este blog…) y que gracias a todo eso he empezado a  conocerme. Y bueno, claro eso no hubiera sido gracias a una persona increíble, y aunque ahora nuestra relación esté un poco estancada, jamás la olvidaré: Ella es Roni, una chica dura con un corazón profundo, tierno y con muchas ganas de amar, pero con miedos al igual que todos. Y aunque ella fue quien cortó conmigo, a pesar de que no tendría que agradecérselo, lo hago, porque ayudó a conocerme y aunque, cada vez sigo descubriendo partes de mí que no me agradan demasiado, intento vivir con ellas. A veces con muy mal pesar, pero espero recuperarme, sé que necesito tiempo. Mucho tiempo. Porque estas cosas llevan su tiempo. Y no todas las personas son iguales para recuperarse. Pero no dejaré de luchar, porque, ¿para qué hundirme? ¿De que me sirve a mí hundirme? De nada, para amargar a los demás. Es lo único que hago, y por mucho que ellos quieran ayudarme, al final tengo que ser yo la que me recupere. Y si os digo la verdad, Roni ya me ha olvidado por completo. En Granadilla digamos que “ligó” y que se ha vuelto a enamorar. Y me duele, pero quizá es lo que tenía que hacer para que ella fuese feliz. Y ahora, ¿qué pasará con mi felicidad? ¿Dónde se encuentra la mía? Supongo que tendré que seguir buscándola en el camino. Seguir esa estrella que me guíe hasta el camino correcto. Hacia la persona adecuada. O quizá darme cuenta de que no necesito a nadie para ser feliz. Que yo sola estoy mejor. Y quizás me vuelva a engañar, pero me de igual, porque seré una ignorante feliz, hasta que venga otra persona que me ponga el mundo patas arribas y… ¡hala! Otra vez a empezar.

            Después de esta triste reflexión, he de decir que con esto he aprendido muchas cosas. Sé que no todo va a ser de color de rosa, pero sinceramente, creo que tanto como Ana, como Roni, como cualquiera de mis amigas, hemos crecido como personas. Nunca pensé que el último curso de secundaria fuese tan significativo. Fijaos lo que he vivido: Me enamoré de una chica, no cualquiera, de mi amiga Silvia; después de unos cuantos meses, va Roni y nos cuenta que es lesbiana y empiezo a admirarla porque yo también tengo ganas de contárselo; ese día perfecto, intenso en el que el secreto se destapó, en que la buena amistad que ambas manteníamos afloró a un incipiente sentido del respeto y del cariño y que, rápidamente, y sin quererlo, llegó al amor; amor que afloró con los días, amor en el que cada día yo moría por ella y ella mostraba su ente interior, mientras me enseñaba lecciones valiosas sin decirme nada, mientras me enseñaba a respetarme, a quererme, a ser yo, a llamar a mi corazón por su nombre y no comerme la cabeza; pero que al final todo fue por la borda y ambas nos distanciamos; y esa distancia nos marcó, y nos hizo sufrir y al final, rebotó la brecha sobre nosotras, no más amor; y ella cortó conmigo, ese día de calor, en el último examen de inglés en el que acabó escribiendo una carta y en la siguiente hora que apenas dirigió palabra y al salir de clase de ella, me entregó la carta de una manera un tanto borde (hay que reconocerlo) y terminó con dos palabras(lo siento). Lo quedo ahí, porque en un principio, sabía que iba a cortar conmigo y por un lado lo agradecía, porque lo nuestro no fluía pero con los días fue sufriendo cada vez más y hasta aquí he llegado, a final del curso, con todo aprobado, con unos profesores que me han felicitado, con otros de los que me he despedido porque ya se iban y bueno el último abrazo a Roni, que aunque ha sido un poco hosco, se ha hecho lo mejor que se ha podido. Se puede decir que nuestra relación sigue un poco frío. No sé si volveré a verla, si volveré a ser su amiga o que se yo, porque el destino a veces es muy caprichoso, y al igual que nos brinda las cosas, nos la quita con el mismo poder, seguramente, porque no disfrutamos de ellas tanto como deberíamos. Tengo tantas ganas de decir que ha sido la mejor experiencia de todo este año, que jamás olvidaré este curso y que pase lo que pase, jamás me rendiré. Con estas palabras, se cierra un capítulo de mi vida. Llena de amor, dureza, separación, dolor, sufrimiento, amigos y muchas cosas más y se abre un nuevo libro que, a saber de que viene. Lo único que tengo claro es que tenga lo que tenga que venir, lo afrontaré como mis energías lo permitan y persistiré para seguir construyendo mi camino. Quizá así logre llegar hasta donde quiera llegar y quien sabe quien me esperará después de haberlo conseguido…..


Os deseo a todos un feliz verano y que disfrutéis mucho del calor, de la piscina y de los buenos amigos :)

Solo espero que esto no consiga hundirme.
También quisiera dar las gracias a Alexa, por ser tan buena persona y apoyarme en todo. Gracias, no olvides que vales mucho :)
¡Ah! Y también quisiera dar las gracias (que yo no olvido, ¿eh?) a todos aquellos que leen mi blog y a aquellos que me sigan. A todos mil besos y que disfrutéis del hermoso verano :)

sábado, 14 de junio de 2014

Intentando seguir

Hola Blogger@s. ¿Qué tal os va todo? Bueno, os comunico que me he ido una semana a Granadilla, un sitio precioso del que hablaré en alguna de mis entradas. Me he acordado mucho de vosotros, (os hubiera llevado en la maleta si hubiera podido, jeje ). Bueno, antes de irme, había escrito un relato, pero no me dio tiempo a subirlo, así que aquí os lo dejo:

Intentando seguir con éxito

 Hola Blogger@s. ¿Qué tal os va todo? Bueno, os comunico que me he ido una semana a Granadilla, un sitio precioso del que hablaré en alguna de mis entradas. Me he acordado mucho de vosotros, (os hubiera llevado en la maleta si hubiera podido, jeje ). Bueno, antes de irme, había escrito un relato, pero no me dio tiempo a subirlo, así que aquí os lo dejo:

Intentando seguir con éxito


Aunque todo se haya ido, aunque ella haya roto conmigo y, aunque he pasado estos dos días como si fueran meses para acelerar el “proceso”, no es tan fácil como parece. Pero voy a seguir viviendo. Porque soy una chica fuerte y no veo razón para enfadarme o estar triste. Bueno, sí los tengo, pero, ¿de que valen? Se terminó una relación, no el mundo. Bueno, la verdad es que me destrozó todo y no puedo ignorar el hecho de que sigue doliendo. Pero de todas maneras, voy a volver a sonreír y a reír. Me va a costar, seguro, soy realista, aunque también intento ser optimista, porque si soy pesimista, me hundo en la miseria y no es cuestión de hundirse. Es cuestión de hundirse y de volver a levantarse. Recordarlo todo con orgullo y felicidad, sin arrepentirse de lo que se haya hecho y seguir adelante. Tampoco tratar de poner una sonrisa falsa, pero bueno no parecer una muerta entre los vivos, eso es a lo que me refiero. El mundo no se ha terminado. Pero con ayuda de mis padres y de mi hermana y de mi amiga se me pasará y, aunque no volveré a ser lo que era, y de hecho me va a cambiar totalmente o en mayor medida, volveré a sonreír. O a llorar de risa. Y en cuanto a Roni, bueno, seguiremos como amigas. Va a costar construir una fuerte amistad, lo sé, pero bueno, no hay imposibles que valgan. Lo cierto es que os voy a contar una parte de la historia que no os he contado, la verdad es porque lo estaba disfrutando, pero me ha venido a la cabeza y cuando algo me viene a la mente es porque o tengo que escribirlo para poder escribirlo para escribir mi historia completa o simplemente lo recuerda como algo bueno que quedó ahí. Quizá no encontréis normal escribir algo que ya se ha acabado, pero realmente necesito hacerlo. Ahí va:
            “Cuando éramos felices juntas, y nos hablábamos por Tuenti hasta las tantas, hablamos sobre nuestras películas favoritas y entonces me contó que su película preferida era Rosas Rojas (no sé si la conocéis, quizá algún día haga una reseña de ella, porque realmente es una película que merece la pena ver). Y bueno, pues nada, quedamos para ver una película (al final escogió la de ‘Lost and Delirious, una película también muy interesante). Al coger el bus, me encontré con una amiga de mi hermana que justamente iba a 1º Bachillerato de Ciencias. Esto es algo que os tengo que contar (yo quiero hacer magisterio y estoy en duda de si irme por bachillerato de ciencias de la salud  o de sociales, porque como saco buenas notas en todo, pues ya no sé ni lo que hacer). Total, que ella me contó que la física y química del próximo año era bastante complicada y que no había aprobado nadie. Me habló de las demás asignaturas que también estaban bastante bien, pero creo que me voy a decantar por bachillerato de sociales, gracias. Bueno, al bajar del autobús, en vez de ver a Roni esperándome (que lo había estado haciendo), la vi ayudando a unos señores a arreglar un banco. Sí, lo que oís, un banco. Y al mirar un poco por el paso de cebras, vi… ¡a nadie más que mi tía! Claramente tuve que saludarla simpatiquísima (aunque yo soy muy simpática, ojo) y estuvimos hablando un rato. No la presenté del todo a Roni, aunque tampoco se cercioró mucho que digamos. Ella me miró con ojos acaramelados y con atracción:
-          ¿Qué? ¿Has visto?
-          Sí, sí ya te veo- la sonrío. Ella va con sus gusanitos. Después de eso, nos cogemos de la mano y vamos a su casa. En su casa, me pone la película de ‘Lost and Delirious’ y la vemos abrazadas, juntas. Entonces, la abrazo en una parte de la película y ella corresponde al abrazo. Su madre llega en algunos momentos en busca de consejo de que ponerse y se marcha. Ella para la película y la vuelve a reproducir por donde se llegaba se tumba y sin querer se da con mi brazo, que justamente, estaba ahí. Ella se queja un poco dolorida, un poco como una niña pequeña y se tapa la cara. Entonces la cojo con cuidado y la paso el brazo por su cabecita atolondrada y nos quedamos así, viendo la espectacular película. Después de eso, nos besamos, pero se acabó apartando porque mis gafas se me caían un poco. Después me acompañó a la parada del bus, la presté una película: Puente hacia Terabithia (esta en vez de ser de género romántico, es de aventuras).
-          ¿Has visto la de Piratas del Caribe?
-          Sí, me he visto todas. Me encanta Penélope Cruz y Johnny Deep… es genial-
-          Je, je, a mí también me lo parece. No sé si te va a gustar la pelí….
-          ¡Anda! Si tiene un bicho aquí, en el castillo…. Vale, ya te digo que me va a encantar….- sonreímos- Yo me he visto todas las películas de Campanilla
-          ¿En serio? Yo que pensaba que era la única niña
-          Ya te he dicho que yo también soy muy niña cuando quiero- seguimos con las manos cogidas- ¡Qué perrito más majo!
-          Jolín, si te gustan los perros grandes, porque de pequeño ese no tiene nada.
-          Je, je. Pues que sepas que perros vamos a tener. Y grandes, de esos que vigilen y ladren todo al que pase-
-          Hale la otra, que a mí esos me dan miedo. Pero solo uno, ¿eh?
Ella sonrió con picardía y me abrazó. El autobús llegó:
-          Bueno, hasta luego-
-          Hasta luego- y nos damos un pico en los labios. Otro día que quedó genial y armonioso.

Unos días más tarde, hablamos en Tuenti y volvimos a quedar. Me puse lo primero que pillé, primero porque ya estaba esperando allí y yo no me había dado cuenta de la hora, pero por suerte no pasó nada. Al encender el móvil, me di cuenta de que me había dejado un mensaje que no había leído porque había estado ocupada. De todos modos, me disculpé:
-          Lo siento, lo siento, pensé que habíamos quedado a esa hora
-          Bueno, no te preocupes no pasa nada. Pero mira que es verdad- me enseñó el Tuenti y los mensajes que nos habíamos mandado.
-          Que sí, que vale, que me he equivocado yo-
-          Bueno, no te preocupes, no pasa nada. No te pongas así, mujer que todo está bien- sonrió- Bueno, es por aquí, ¿no?
-          No. Anda deja que por un día te guíe yo- la cogí de la mano y nos dirjimos a mi casa, donde estuvo hablando de su novela mitológica que estaba escribiendo y nos enseñó Priego de Córdoba, ,por si algún fuera ir (si me dejan ir mis padres, no es tan fácil).También habló con mi hermana de lo buena que era como ‘cuñada’.
-          Jeje, no habrás conocido a mejor ‘cuñada’ que yo.
-          Claro que no. Porque eres la primera.- eso la dejó que pensar
-          Sí, siempre me toca con novatas- y me sonrió.
 Nos fuimos seguidamente a mi cuarto, donde mi hermana metía sus narices
-          Hola, Roni- decía ella. Al final, acabé cerrando la puerta para que nos dejaran algo de intimidad. Roni debió de pensar algo mal, porque se le quedó la carita.
-          No pienses mal.
-          No, si yo no pienso mal
-          Anda, abrázame- la dije.
-          Si, yo te abrazo-
Hablamos sobre nuestro futuro y de que quería tener niños.
-          ¿Pero es que no ves que si tenemos niños nos valdrá dinero? Y eso…- y siguió con su loco y absurdo razonamiento de por qué no quería tener niños. Yo le dije mi postura- Que sí, que vale, que ya sé que tú quieres tener niños- y nos seguimos abrazando.
-          Bueno, falta mucho para eso, a lo mejor luego cambias de opinión.
-          Sí, puede pasar- pasó un momento- estaría genial que te quedaras a dormir hoy y no me pienses mal
-          Je, je, si lo estaría, de eso es algo que he hablado con mi madre, pero ya me ha dicho que no- nos tumbamos y nos quedamos abrazadas, nos quedamos mirándonos y nos besamos con mucho amor y sentimiento. Ya cuando nos marchamos, (y obviamente vamos cogidas de la mano). Entonces mi hermana nos dijo:
-          Bueno, hasta luego, parejita- dijo ella con mucho retintín. Roni se quedó mirando a mi hermana con algo de recelo
-          - ¿Parejita? Ya se enterará cuando estemos en el instituto- reímos. Ambas nos abrazamos de diversas maneras, pero es amor al fin y al cabo- ¿Sabes por qué no me gusta venir mucho por aquí?
-          Porque aquí están todos los de clase
-          Bueno, algunos son majos, pero otros…. ¡Puff!- nos abrazamos
-          Oye, ¿te puedo pedir que me voltees? O sea, que me des una vuelta-
-          Venga, va- entonces lo hace y me siento genial y la pido otra- está bien, pero solo una más que sino me mareo.
-          Jeje, que feliz soy junto a ti.
-          Yo, también. Ains mi niña- me quedó pensando en la canción de ‘Mi niña bonita’ y sonrío. Ella baila algo raro junto a mí, pero la sigo. Y nos volvemos a besar. Y aunque todo se haya acabado, sigo recordando que:
-          Bueno, no me dejes nunca. No te vayas con ningún chico o chica. Que te quiero mucho y eres la mejor. Todo lo tuyo es mío.
Eso me hizo sonreír y estuvo bien, porque sé que yo también la hice  feliz aunque fuera un poco y la enseñé a amar un poco y nos despedimos. El último día que me besó fue cuando me acompañó a chino que me dio un pico en los labios y recordamos nuestra locura de lluvia.

Estoy muy contenta de lo que he vivido 
Bueno, hasta luego. Sed felices


jueves, 5 de junio de 2014

Al ras del adiós

           
                                                 Al ras del adiós

Supongo que al final todo tiene un punto y final. Se disfruta todo lo que se puede hasta que desgraciadamente llega un tope. Y ahí es donde voy a quedar yo. Supongo que era demasiado bonito para ser cierto. Para ser contado. Sus besos, sus caricias, sus abrazos, sus dulces palabras… Todo se va a acabar. Y tiene sus razones. Y aunque me va a doler, tendrá que ser así aunque no me guste. Todo se terminará. Mi corazón volverá a romperse y ya nada volverá a ser igual. Roni, te quiero mucho, pero es cierto que no hemos estado pasando por el mejor momento. A pesar de todo, la seguiré apoyando porque la quiero y espero poder seguir con ella, sino es como novia, al menos como amiga. Supongo que me quedaba demasiado grande. Pero no miento si os digo que estoy triste. Triste de que se termine, porque siempre es duro el haber estado con una persona y tener que romper. No es fácil, pero lo nuestro ha tenido varias turbulencias. Si hubiera algo que yo pudiese hacer, algo para sufragar el amor que teníamos, si levantara cabeza y me enfrentara a la realidad, si tuviera dos pares de narices y me pusiese de rodillas y declarara mi amor o si pudiera cantarla la canción más hermosa del mundo que la hiciese cambiar de opinión. Y eso no es todo. Además es que la próxima semana vamos a estar de excursión y sé que no va a ser fácil. Ya hubo días en los que ella ya no me miraba igual. Y era porque estaba en esa fase. En la fase de pensar, de tomar decisiones, duras decisiones. Y yo, con un lío de cabeza, llena de pensamientos negativos y dolores de cabeza. Y esto no marcha. Desgraciadamente. Me hubiera gustado que lo hubiese hecho, porque ha sido una bonita historia que tendrá un mal final, como todo. Dicen que siempre acaba triunfando el amor,  pero a la hora de la verdad no nos cuenta el que pasó después cuando la princesa se fue a vivir junto al príncipe. Me encantaría seguir con ella, abrirla un poco los ojos, pero tampoco es plan de presionar. Eso no va a ayudar en nada. Si es que no, pues me tocará aguantarme y respetar su decisión. Y sufrir. Aunque más de lo que he sufrido estos días, no será. O sí. Puede que acabe hundiendo la casa. No sé. Siempre pensé que podría sostener una relación durante varios meses, pero he visto que me equivocaba. Quizás no estoy preparada. Quizás no debió ser. ¡Qué narices! Si ha pasado, es porque tenía que ser así. Y aunque duela, pues bueno, que se le va a hacer, quedó como una experiencia, quedó como una bonita de historia de amor que tuvo un fin desastroso. Estoy suponiendo algunas cosas, pero ya a estas alturas no estoy muy lejos de esa tortuosa realidad. Supongo que lo bueno se hace corto, ahora solo me espera el dolor, las lágrimas, el helado de chocolate y las películas románticas y sensibleras. Solo espero que podamos seguir siendo amigas, porque como amigas éramos grandes, y bueno, no me queda mucho más por decir… Que estoy sufriendo, pero que tengo que seguir adelante, como todo. No va a ser todo tan fácil en esta vida. Poco a poco (espero) restablecerme y volver a ser como era. De todos modos, siempre recordaré una frase que me dará ánimos para seguir:
            “No llores porque haya terminado.
            Sonríe porque ha sucedido”


Siento esta entrada tan triste, pero escribir es una de las únicas vías para mostrar el dolor que siento.  

lunes, 2 de junio de 2014

Miradme

Hola Blogger@s. Estos días estoy muy atareada con los exámenes. He aprovechado para hacer esta pequeña reflexión
                                                                 MIRADME

Miradme, quién me lo iba a decir. ¿Yo? Lo que menos pensaba. Pero así es y así ha sido desde un principio. Puede que no sea entendible para todo el mundo y que entro en un “universo” en los que cada día hay que luchar un poco (por no decir un mucho) por seguir adelante. ¿Quién me iba a decir a mí que no era un príncipe el que yo buscaba? ¿Quién me iba a decir que lo bueno llega cuando menos lo esperamos? Y por último, ¿quién me iba a decir que fuera la mejor cosa que me hubiera pasado?

            No obstante es difícil. Intento seguir adelante, mantenerme fuerte, con una sonrisa, pero no os miento si os digo que me gustaría liberarme. Totalmente. Sí, ya sé que me diréis: “Si ahora estás muy bien, como estás…”. Lo malo es que cada día lucho conmigo misma para intentar seguir, pero algo me dice que esto no puedo seguir así. Llamadme egoísta, impulsiva o lo que sea, pero a veces siento que el mundo se me derrumba. E intento que nadie salga herido, porque entonces ya no podría con nada. Intento solucionarlo un poco sola, también un poco para demostrar mi capacidad de razonamiento o de salir independiente de una situación. Porque cuando, crezca, me independizaré y tendré que arreglar yo sola mis problemas, no puedo esperar que otros lo hagan por mi. Y, ¿sabéis? Al principio me daba un poco miedo crecer, madurar. Pero ahora es lo que más deseo en el mundo. Para poder seguir con mi vida, para que nadie logre manipular (cosa que es bastante difícil), para poder crecer como persona y demostrarle a la gente que más quiero, a mis seres queridos, que soy feliz como soy y que siempre voy a luchar por aprender algo de este fatídico aunque encantador mundo, que lograré salir de esa oscuridad en la que me encierro, de la que tengo tanto miedo de que salga, lucharé con ella y saldré a la luz del sol. Por eso, muchas veces, estoy un poco agresiva, tan sin ganas de hacer nada, tan inmersa en mi mundo, tan pasiva. No puedo dejar que mi mejor “yo” se quede escondido en un rincón. Más concretamente, un armario. Un armario en el que las puertas se quedan sin espacio, un armario en el que falta la respiración, sin huecos donde poder acoplarse… donde miro esa oscuridad que me atrapa lenta y certeramente y pienso: “¿Cuándo volveré a la felicidad?”” ¿Por qué me destruye tanto?”.
            Combato. Combato por salir. Pero tengo miedo. De la sociedad. Pero no voy a seguir escondiéndome. ¿Qué sentido tiene? Ninguno. Por más que trato de anotar mentalmente los pros y los contras razonablemente, no me salen demasiados contras. Sí, mi familia lo sabe y me acepta, así que algo bueno hay, dos de mis amigos lo saben y me aceptan, así que tal vez solo sea un producto de mi imaginación. Quizá me creo que no me van a aceptar y luego todo sale a las mil maravillas. Pero si los perdiera, sí me dolería, pero si no son amigos verdaderos, ¿de que vale tenerlos si no te aceptan como realmente eres tú? Sigamos. La familia (enteramente a toda mi familia). Si realmente me tienen el aprecio, el cariño y el respeto que me han demostrado durante estos años, seguiremos como una familia fuerte, pero si se estropea, pues bueno… habrá que dejarles tiempo hasta que lo asimilen. Y si no lo asimilan, pues bueno, yo  les seguiré queriendo y cuando me necesiten, pues estaré allí. Porque es que lo mío no se trata de ser buena o mala, no;  de hecho, es que no tiene nada que ver. Ni pincha ni corta (perdonad la expresión, pero es verdad). Yo tampoco digo que me tengan que querer más que antes, no, ni estoy buscando que alguno o alguna me diga: “Yo también lo soy”. Obviamente, si alguien me lo dijera, pues estaría con él o con ella, quizá no dándole una clase (porque no), pero estaría para apoyarle o apoyarla y si está triste, consolarle. E incluso ayudarle en lo que pudiese. Porque lo comprendería. Porque sentiría empatía hacia esa persona. Y no la dejaría sola. Nunca se debe dejar a una familia o a un amigo solos. Es en esas situaciones, donde se define una persona. No es necesario darle un discurso conmovedor (hombre, si te sale en ese momento, le consolaría bastante), pero son las pequeñas cosas lo que hacen una gran persona. Vaya, me he ido demasiado por las ramas, otra vez. Me pasa demasiado, escribo y escribo todo lo que me sale del corazón, todo lo que pienso. Es una cosa…
 Escribir es una cosa de las cosas que me ha hecho ser como soy. Es casi como mi receta médica. Cuando estoy triste, escribo, y casi instantáneamente, se me va y cuando estoy feliz, me sube todavía más el ánimo. Aunque es cierto que no he ganado muchos concursos, yo nunca me rindo, porque es lo que más me gusta y aunque no gane, bueno, al menos he liberado tensiones.

¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Decía que no podía seguir escondiéndome, porque entonces perdería a la persona que más amo en el mundo y no, no lo hago por eso, porque ella me ha dicho que lo diga cuando esté preparada, pero siento que ha llegado el momento. O que llegará.

            Desgraciadamente, sé que no todos lo entenderán Habrá gente que me acepte, habrá otra que me abandonará. En fin… Que yo solo quiero salir. Estar libre, liberada. Más aún. Llamadme ambiciosa por quererlo, pero es una necesidad como cualquier otra. Y aunque tenga que seguir luchando, aunque la gente me desprecie, aunque la gente me insulte, sabré que podré ser FELIZ siendo quién soy.  Porque, hablando claro, toda mi vida (o buena, una porción) me han marginado, y he podido sobrevivir, así que si en esos momentos he podido, ¿por qué no ahora? Nada de lo que ocurra después me va a dar miedo. He decidido ser valiente y ser FELIZ y si tengo que sacrificarme, morir, que me torturen por lo que soy o por mi pareja, pues lo haré. He decidido alejar de mi vida esos miedos que me oprimían. Porque yo lo único que quiero es darle una patada a ese ya reducido armario y decir:
-          Hola mundo, ¿qué tienes para mí?


FIN


lunes, 19 de mayo de 2014

Tú y yo (2ª PARTE)


                                                              Tú y yo (2ª PARTE)
Cuesta creer lo que ha pasado. Todavía no me lo creo. Hoy ha sido otro buen día para volver a dar una vuelta y es que no solo eso, sino que hemos dado una vuelta, después de haber cogido nuestras notas. Ha estado muy bien, porque hoy he conocido a su madre y al novio de su madre. Ha tenido que ir con Edu, y yo me he quedado con su madre. Al principio no sabía muy bien qué decir, he pensado: “Uf, me deja sola, a ver que hago yo ahora….” Pero luego me las he apañado bien, hemos ido a un bar. Su madre es muy maja. Incluso me ha invitado a ir algún día con ellos. Luego nos hemos vuelto al instituto, hemos ido al lado, donde hay una pista para los skaters. Allí, nos hemos tumbado, ella ha puesto música y me la he quedado mirando. Ella, de vez en cuando. Ha habido un momento en el que le dije:
-          Gracias….-
-          ¿Por qué?
-          Por hacerme feliz- la contesté. La música seguía sonando. Ella se quedó mirando a otra parte, algo avergonzada, y cerrando los ojos. Nos miramos. Me acerqué a ella para darle un beso, pero ambas nos reímos. Después de un rato, lo volví a intentar y sus labios encajaban perfectamente con los míos. Nos separamos y me dio otro beso. Me di cuenta de lo mucho que la quiero. Después me acompañó hasta el bus y nos abrazamos un tanto divertido. Y no pude dejar de pensar en lo NUESTRO. Ya no sabia la forma de agradecerla todo lo que hace por mí.
Espero poder darla muchos más. Y hablarla con más fluidez…

Al día siguiente, no la encontré bien. Normalmente, llegaba con unos buenos días y abrazos matutinos. Cuando subimos, la pregunté que si pasaba algo, que me lo dijese. Me ha mirado y me ha dicho que no me preocupase. Como la profesora tardaba mucho, nos quedamos esperando en las escaleras. Silencio. La zarandee suavemente el hombro, mientras la consolaba y la decía que pasara lo que pasara, se solucionaría. Sonrió un poco, pero al rato, se puso seria. Ana ha llegado después. Hemos intentado volver a hablar con ella, pero hoy no daba muestras de que querer hablar. Supongo que no todos los días se pueden estar bien. A última hora habló con la profesora para decirla que se tenía que ir. Le explicó (a solas) la razón  y la dejó marcharse los últimos 5 minutos de clase de teatro. En un rato, me incliné hacia ella:
-          Oye, Roni, si no quieres, no hace falta que vayamos al cine.
-          Que sí. Que estoy a la hora. Tú no te preocupes, ¿vale?
En otro momento, te he dado un pequeño masaje en los hombros y has cogido mi mano, indirectamente. Cuando sonó la campana, se fue. Por la tarde, nos quedábamos a ensayar, así que comimos en el instituto. Nos enteramos de que nos habían cerrado, así que pensé que al final no podríamos quedar. Eso me hundió un poco, pero al final te vi y sonreí. La conserje abrió la puerta. Parecía de mejor humor, así que no volví a sacar el tema de esta mañana. Cuando quisiera contármelo, me lo contaría. Total, que acabamos a las 5. Esperamos hasta las 5 y nos  recogió mi padre y mi hermana (que también fue con nosotras). Durante el trayecto, estuvimos hablando sobre mi intercambio y sobre lo mal que estaba organizado. Sonreí a Roni, porque momentos atrás, me dijo:
-          Sary, yo me voy a comportar….
-          Nah… No te preocupes. Actúa de forma natural.
No os he contado. Fuimos a ver ‘8 apellidos vascos’. La película fue estupenda de mano del protagonista Dani Rovira y Clara Lago. Os la recomiendo si queréis pasar un buen rato. De regreso, mi padre puso música y se dirigió a mí mientras cantabas. Mi hermana y mi padre estaban delante, así que a la hora de despedirnos, nos dijimos adiós. Lo pasé genial con ella. La quiero. Mucho. Y sus besos son geniales. Espero poder darla muchos más….

¿Y quién dijo que no lo volvería a hacer? En los siguientes días, nuestro amor iba y venía de aquí para allá. Unos días más, unos días menos. Pero las sonrisas permanecían. Hubo un día en el que estábamos andando y empezó a llover con algo de brusquedad.
-          ¿No tendrás un paraguas por casualidad?- negué con la cabeza. Ambas íbamos cogidas de la mano, soportando juntas la lluvia, cuando puso música. Y, conjuntando con la lluvia puso: ‘No importa que llueva’, ambas la fuimos cantando juntas.
-          Esto no lo hago por cualquiera- me había dicho minutos atrás.
Nuestros pantalones estaban calados hasta un tope, apenas veíamos con las gafas. Fue una locura. Pero lo volvería a hacer. Después de dejarme:
-          Estás muy mojada-
-          ¿Y qué?- la repliqué yo, divertida- ¿No me vas a dar un abrazo por estar mojada?- me di un poco la vuelta, a pesar de que seguíamos unidas, ella me abrazó y me sentí la persona más feliz del universo. Simplemente por estar con ella. Los siguientes días fueron duros. Con la francesa en casa, tenía menos tiempo con Roni. Recuerdo que un día, en una clase de biología, me tocó salir a la pizarra a escribir qué era el neodarwinismo. Mi francesa es muy maja. A Roni también le ha impresionado lo bien que habla el español.

Mi Roni. Cómo la quiero. Me encantan sus ojos, sus labios, su pelo, su risa…. Jamás pensé que este amor fuese tan fuerte. Tú y tus preguntas algo incómodas. Tus estados en Tuenti y las conversaciones. Simplemente tú. Me enamoras. Cada vez que me hablas, cada vez que me escribes, cada vez que ríes… El lunes tuvimos una charla y no fuiste. En un primer momento pensé en ir contigo (no muy convencida). Entonces, fuiste capaz de pararme los pies y decirme que no querías ser una mala influencia para mí. Entonces, tras vacilar unos segundos, la dije que iba, la abracé y la di dos besos en la mejilla. Al acabar la charla, la volví a ver y me puse contenta de alegría. Me habló de que a lo mejor se tenía que mudar (pero no ahora). Yo tengo una cosa clara: Si se tiene que ir, la tendré que dejar ir, aunque no me guste. Porque a veces no es lo que queramos nosotros, sino lo que necesiten los demás. También ha planteado la idea de alquilar un piso…

            Cada día que me dedica una canción es fantástico. Cuando estoy sola, siempre pienso en ella. En que está conmigo.  A mi lado. Es un sueño hecho realidad. Tengo ganas de volver a darla un abrazo. O UN BESO.

            El lunes quedamos. Ella se fue al día siguiente a Bilbao una semana, por lo que decidimos quedar para despedirnos. No hubo mucho, la verdad. Bueno, miento. ¿Os he dicho que ya ha pasado un mes después de lo nuestro? El día 19 fue, pero quedamos unos días antes. Estábamos tan tranquilas, cuando de repente:
            - Toma, esto es para ti- Roni lo dijo de una manera casual, entonces lo abrí, y me encontré ante un precioso dibujo (hecho por ella, que conste que ella es una dibujante excelente) de dos ratones. Uno le daba un corazón; la otra, sonreía enamorada. En una esquina puso Te amo con un corazón y nuestros nombres.         Era precioso, yo, en cambio, la escribí dos cartas con un corazón (fabricado por mí) con palabras que definían lo que era nuestra relación (tardé bastante), pero valió la pena y volvería a hacerlo. Ella sonrió al ver su nombre colgado en la pared. No estuvimos mucho tiempo en mi casa, porque realmente no pintábamos nada allí. Después de dar una vuelta, no sabéis a quien me encontré. ¡A Amelia! ¿No os he contado nada de ella? Pues bien. Ella es la mayor del grupo y no llegaba en el momento preciso exactamente. Se sorprendió al verme, porque no me esperaba que estuviese con Roni.
            - Muy bonito. ¿Sabe algo de esto Silvia?- con esta pregunta no se refería a lo de Roni (puesto que no se lo ha contado a ninguna de mis amigas).
            - No…- la miré un poco raro, la verdad. De Silvia tampoco habíamos sabido mucho que digamos. Al despedirme de Roni, nos dimos un abrazo. Estuvimos a punto de darnos un beso, (o al menos me pareció que Roni se había quedado con ganas), pero estando Amelia allí, nada podíamos hacer. Una rabia, la verdad. Pero el superabrazo no nos lo quitaba nadie. Después Amelia me acompañó hasta casa mientras me contaba cosas de libros y películas.

            Los días que Roni pasó en Bilbao se hicieron un poco eternos. La eché de menos. Esa es la verdad. Intentaba distraerme con cualquier cosa, pero era inevitable abrir el Tuenti para ver si ella se conectaba o para ver si había dejado un mensaje (cosa que había hecho y me había quedado sin palabras). El jueves hablamos un buen rato y me dijo que la hubiera gustado que estuviese allí y que nos hubiéramos quedado abrazadas ella y yo, juntitas, durmiendo. El viernes, (nuestro primer mes), ella me llamó y hablamos de que tal nos estaban yendo las vacaciones. Me enseñó a sus perros por fotos y acabamos con un ‘te quiero’. Al acabar la semana, volvimos a la hostigada rutina diaria de ir a clase. El día más predilecto no podría decir cuál es, sólo pasaban los días y mis libros se llenaban de corazones en las que ella y yo éramos las protagonistas de esas fórmulas, de esas letras, de…. Esa esencia. También atendía en clase, no os penséis que porque tenga novia, voy a dejar de estudiar. Es más, parece ser que me dio suerte en un examen de biología, (ya que lo habíamos hecho antes de las vacaciones) y a la vuelta me encontré con un orgulloso y altivo 10. Me alegré bastante, pero sé que no tengo que relajarme. Porque sé que cuando me relajo, empiezo a bajar de notas, y si bajo de notas, empezaré a suspender y si empiezo a suspender… Ya os podéis imaginar. En fin, me estoy saliendo del tema.  El miércoles (día de fiesta), Roni y yo quedamos. Ella me esperó en la parada. Amelia y mi hermana también habían quedado para ir a la feria del libro. Estuvimos charlando durante un rato, luego nos tumbamos en la hierba y… Música. Otra vez. Nuestro amor está lleno de música. Porque a la hora de la verdad, ¿Qué hay mejor que la música para endulzar el amor? ¿O para expresar algo que no sale de tus labios? No hay nada mejor. Hablamos del sueño que me contó por Tuenti. Había soñado que uno de mi clase salía conmigo y… En fin. No sigo, porque es asqueroso. Ella en tono broma dijo:
-          Pobrecillo…- se lo pensó un momento- No, en realidad, no.
 Ella me explicó que siempre había conseguido a la persona que quería siempre. Que un día llegó al instituto, con una falda y maquillada y todos se quedaron alucinados por su belleza. Tanto alumnos como profesores. Yo, sin embargo, no había tenido la misma suerte a la hora de ‘ligar’.
-          ¿Y por qué quieres ligar si ya me tienes a mí?- yo la dije que ya lo sabía y ella sonrió.
-          Esas cosas ya pasaron- dije yo en un momento- Cosas del pasado.
-          Sí, claro… cosas de 1 mes- me miró- sí, tienes razón.
‘Bailando’ sonó en el parque. Estábamos abrazadas, nos miramos, cada vez nos acercábamos más, las miradas insistentes, su mano por mi barriga, nuestro abrazo… y nuestro beso. Beso fortuito que poco a poco se fue incrementado amorosamente. Beso que me pilló totalmente desprevenida, pero que hice seguir su curso. Beso en el que abrí los ojos para ver la cara de amor que tenía Roni. Amor. Beso que poco a poco, fue despareciendo, que fue seguido de un abrazo. Un abrazo fuerte por un beso en la mejilla. Nos separamos. Me quedé sin palabras. Solo un Wow en bajito salió de mis atrevidos labios. Simplemente no podía creerme que estuviese sucediendo. Que estuviera con ella. Con Roni, y que me hiciese la chica más feliz del universo. Y ahora pensaréis, una chica que vive su ‘pequeño’ cuento de hadas, feliz, orgullosa… no tendrá problemas. Pues sí, los tuve. Pero como en todas las relaciones. Todas ellas se asemejan a una rosa roja, una rosa llena de amor y de sueños, pero con espinas. Espinas que obstaculizan nuestro camino y que nos hacen sufrir. Al final, si el amor es verdadero, esas espinas, aunque queden, hacen que la rosa crezca más y más. Porque como en toda pareja, la vida no es siempre del color de rosa. Todo se complicó en una conversación de Tuenti. Menos mal que se solucionó al día siguiente. Lo que más recuerdo es que andábamos en silencio y que estuvimos sentadas en el mismo parque. Le di la carta y aunque, al principio quería simplemente leérsela en voz alta, no pude y se la entregué. Ella lo leyó con seriedad, así que no pude entrever ningún sentimiento de por medio:
-          ¿Qué piensas ahora de mí?
-          ¿Eh?... Pues pienso lo de siempre- en otro momento, ella cogió su mochila y se sentó en un banco. Yo la miraba. Nuestros pies estaban a milímetros. Intenté acercarlo, pero ella lo quitó rápidamente. La miré con tristeza. Miré a las personas que pasaban por allí.
-          ¿Sigues enfadada?- sonrió y entonces supe enseguida lo que eso significaba- Sí, pero no….
-          No, no estoy enfadada- me dijo ella limpiamente. Durante un rato estuvimos en silencio. Pero luego acaricié la mano de ella y puse mi cabeza en su hombro. Nos quedamos así, admirando el sol que de vez en cuando, salía a saludarnos. Cerré los ojos, no me quedé dormida, pero Roni besó mi cabeza cariñosamente y también puso su cabeza en la mía. Después de un rato, se volvió a quitar y se puso en la misma posición de antes. Pero no pudimos resistir volver a buscar nuestras manos y pasé mi mano por su hombro para abrazarla. Ella miró el móvil
-          Tenemos que irnos.
-          Joo... Ojalá el tiempo se detuviese
Ella sonrió.
-          Venga, vámonos- al caminar me dijo- Oye, si te dejara, que no digo que lo vaya a hacer, ¿qué harías?
-          Bueno, pues lo pasaría mal, lloraría, pero bueno si no estás a gusto conmigo, pues no te voy a obligar a que estés conmigo- ella asintió- ¿y si yo te dejara, que no digo que lo vaya a hacer?
-          Pues nada, te diría vale.
-          Vaya forma de tomárselo… En fin, cada uno a lo suyo. Pero, ¿seguiríamos siendo amigas?
-          Bueno, depende de por qué cortásemos. Ya sea por ti o por mí.
-          Entiendo, bueno no tenemos que pensar ahora en eso. Lo único que no quiero es que sufras.
-          No te preocupes, tú tranquila- se paró en una dirección- bueno, yo me voy por aquí.
-          Okey, bueno, pues nos vemos- la di en el hombro, pero antes de pasar el cruce, la vi a lo lejos. ‘Quiero darla un abrazo o un beso, no puedo dejar que esto se quede así. Ya he empezado a declarar mis sentimientos. No lo voy a dejar’ ‘Entonces, ¿a qué esperas? Ve por ella’ Y por segunda vez en el día, hice caso a mi corazón, fui hacia ella. Ella se encontraba atándose un cordón (siempre la pasa, es un amor), la pillé un poco por sorpresa, y la di un sonoro beso en la mejilla, la sonreí y me fui. Ella también me sonrió. Creo que quedó bastante bien. Y la hice muy feliz. Al menos, eso espero. Pero sé que hice lo correcto. Y me sentí muy orgullosa durante el trayecto a casa. Tenía ganas de volver a verla. Pasara lo que pasara, daría igual. Porque simplemente sé que lo había hecho bien. Y por una vez, hice caso a mi intuición y a mi corazón. A pesar de ser mi novia, también es mi amiga y no la quiero perder. Porque Roni es alguien que siempre quedará marcado en mi corazón. Quizá penséis que nuestro beso quedó en cosa del miércoles, porque el día del trabajador volvimos a quedar. Me puse una camiseta y una falda. Y viene ella y me quedó como… ¡Wow! Estaba realmente guapa. Llevaba una camisa y un pantalón corto a juego con unas botas (aunque hacía bastante calor). Me quedaba en mí en nada. En cuanto me vio, me saludó. La saludé. Aunque al principio fue un poco incómodo, empecé a hacerla pequeñas preguntas, que hicieron que charláramos y que todo lo malo se fuese. Luego fuimos al centro. Dimos una vuelta, comimos un helado y después a su casa. Me enseñó sus fotos, mientras yo abrazaba a un peluche. Aunque en un momento no quiso mostrarme dos de sus fotos, aunque realmente estaba muy guapa:
-          No seas así- y entonces ya me dejó mirar un poco. Cuando terminamos de ver fotos, vi la hora de su portátil: ¡LAS 21:15!
-          ¡Ahh! Que ya no cojo el bus….- miré mi móvil. Las 20:15. Suspiré aliviada. Me había pegado un pedazo susto. -          Por suerte, ella me acompañó después. Y no sé por qué su mano encajó en la mía, y sonreí, mientras miramos a chicos haciendo un poco ‘el chorras’. Al llegar a la parada, nos abrazamos porque el bus ‘tenía’ que llegar. Fue un abrazo muy largo. De vez en cuando, miraba por si venía. Pero no llegó. Ella me daba pequeños besos en el cuello (no penséis mal, por favor). Tenía ganas de darla un beso, asi que nos separamos poco a poco y nos lo dimos. Fue un beso dulce, romántico, coqueto. Un manjar para mi boca, por lo que no me pilló por sorpresa, sino que yo también la besé. Cuando nos separamos, nos quedamos mejilla con mejilla y hablamos sobre nuestro futuro. Ella me tocó la barriga:
- ¿Qué? Ya estás practicando para cuando seas mamá?
Ella rió y la quitó:
- Como eres- pero me siguió abrazando, junto con nuestras manos unidas.


domingo, 4 de mayo de 2014

FELICIDAD A PESAR DE TODO

   Este es uno de los más cortitos. Me dio por escribir una pequeña reflexión y no me ha disgustado mucho. Espero que os guste :) Esto va por todos mis queridos lectores y por los que se pasan por mi blog :) Sed felices :)
                                       
                                    FELICIDAD A PESAR DE TODO
           
Sé que la vida es difícil en ocasiones y que fácilmente seremos juzgados, ya sea por apariencia, madurez, capacidad intelectual, orientación sexual…  Da igual en lo que nos juzguen. Porque sí, lo pasamos mal. Hay momentos  en los que habríamos preferido cambiar y ser otras personas mejores. Pero pocas veces nos damos cuenta que, aún siendo ese tipo de personas, nos seguirán juzgándonos. Por eso, sed como sois. Es cierto que a veces la vida es una mierda pero no la vida en sí misma, ojo, sino por la estúpida sociedad que la construye. Aunque tampoco es mi intención generalizar. Yo sé que la sociedad va cambiando poco a poco, pero aún queda un largo camino.

Recordad esto: cuando estéis llorando amargamente y os estéis criticándoos, pensad que siempre habrá un momento en el que acabará y vendrá la risa. La risa más fuerte que pueda existir. Porque ni siquiera la sociedad puede con la risa. Es mucho más fuerte que cualquier brusco comentario. A veces es duro ser uno mismo, pero si no lo fuésemos, quizá no viviríamos experiencias ni conoceríamos a personas tan maravillosas en nuestro camino. Amigos locos que te quieren con locura, una familia que te apoya en los peores momentos y por último, pero no menos importante, ya que lo mejor se hace esperar…. Ella. La persona que marca tu corazón para siempre. Aquella que te quiere sin importar como seas. Que te dice la verdad aunque no te guste.  Quien está ahí cuando lo necesitas, cuando necesitas una dosis de alegría…. Esta es mi vida y quiero que siga siendo así. Puede que sufra, pero con momentos con los que me encuentro, me doy cuenta de que la vida merece la pena y que hay que vivirla a pesar de las críticas y las palabras. Porque las palabras vuelan, se van con el viento y, al final, acabarán rebotando en ellos. Por eso sed siempre felices, amaos, perdonad, y no importa lo que digan los demás.

sábado, 19 de abril de 2014

Día dedicado :)

¡Hola, bloguer@s! Quiero dedicar esta entrada a una persona muy especial en su cumpleaños.

No todo en la vida es lo que parece. A veces tenemos que buscar nuestra verdad. Y para eso tenemos que recorrer un largo camino. Ese camino está lleno de obstáculos, de confusiones, con temores y afrentas… pero lo hacemos frente. Y esto no es posible sin la ayuda de personas que te ayudan a conseguirlo. Tememos decir o escribir lo que sentimos porque pensamos que a lo mejor no es tan bueno como parece. Pero luego resulta que haces las cosas mejor de lo que parece. Y vas cogiendo carrerilla, tu autoestima sube…
            Elisa subió la montaña algo apurada, como si tuviese prisa. Allí es donde había quedado. Ella no sabía si lo que estaba encontrando se hallaba allí o solo la habían mandado para dar un paseo. Pero ya estaba llegando y no iba a dar marcha atrás. Ella estaba asustada, porque pensaba en todo lo que le diría la gente si seguía el camino. Si no encontraba nada, todos se burlarían de ella. La criticarían. Y a Elisa eso no le gustaba. Pero por otra parte, siempre había personas que la resguardaban y que siempre la apoyaban. Cuando subió a la cima, encontró una caja de madera. Ella no la subestimó, sino que la cogió, porque al fin y al cabo, ella había venido con la idea de que no conseguiría nada. Ella abrió la caja un poco melancólica. Era un pergamino. Estaba en blanco. Solo una nota:
           
“PARA ENCONTRAR LA PLUMA Y ESCRIBIR
            UNA IDEA TENDRÁS QUE SENTIR”

Ella rió. Había llegado a ese sitio para pensar y escribir. Lo encontraba algo absurdo. Ella pensó en toda la gente a su alrededor que la había apoyado y que siempre la sonreían. Cerró fuerte los ojos, se vio inmersa en su propio cuento de aventuras. Estaba volando. Y todos sus sueños se hacían realidad. Sobrevolaba las montañas con la ayuda de un dragón, bastante parecido al de la historia interminable y sonreía a la multitud que se iba aproximando, asombrados de tanta sorpresa. Ella no quería volver a abrir sus ojos, porque ese era el mejor mundo que había tenido, sin embargo el dragón aterrizó y ella inmediatamente tuvo que actuar. Al abrirlos, el amanecer se había empezado a poner; ella seguía allí, con la caja, el pergamino y la pluma en mano. Empezó a escribir:
            “Quiero seguir en mi mundo de aventuras. Lugar en el que yo pueda ser quien yo quiera. Quiero volar a cualquier parte del mundo, libre, sin apuros, sin preocupaciones. Sé que ese mundo no está tan lejos como la gente cree ni tan cerca como te imaginas….”
            Divisó a lo lejos a una chica que llegaba al, igual que ella, con fatiga y esperanza. La chica se acercó a Elisa y, al ver lo escrito, la sonrío:
-          Llevo meses intentando encontrar la forma de abrir la caja y nunca la he encontrado, pero tú sí-
-          Bueno, no estaba cerrada con llave…
-          No es por eso, es porque has imaginado lo que tú querías sin temor a lo que piensen. Yo también querría un mundo así- la chica se sentó en el suelo, sacó su libreta y su bolígrafo y garabateó letras.
-          No te conozco mucho, pero te diría que nunca te rindas, porque al igual que tú, yo llegué aquí, sin saber nada, pero a medida que transcurre el tiempo vas acostumbrándote a ello y consigues salir de tus miedos. Que nadie te diga no.
-          Gracias. Nunca lo olvidaré.
Ambas se dieron un abrazo y de ellas nació una pequeña amistad que las llevó a historias de aventuras donde ellas eran las protagonistas.
                                               Fin

Quiero dedicar este pequeño relato a Alexa. Hoy es su cumpleaños y espero que se lo esté pasando genial. Gracias por tus comentarios. Tienes mucho talento para escribir. Sigue así :) Besos y... ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Sé muy feliz!! :) Espero que te haya gustado mi sorpresa :)


miércoles, 16 de abril de 2014

Tú y yo

Tú y yo (1ª PARTE)

Los siguientes días fueron algo revolucionarios a la par que mágicos e inusuales. En primer lugar, fui al médico y me dijo que me tenía que hacer una prueba. Me ha quitado la lactosa, porque sospechan que puede ser una intolerancia. Cuando estaba esperando, me dio por escribir a Roni. Siempre que estoy así, me da por escribirla. Es mi inspiración. Llegué en el recreo. A la primera que vi fui a ella. Lo primero que hicimos fue darnos un gran abrazo. Iba junto a Ana. Me preguntaron que qué tal estaba; les dije que bien. Les pregunté por el examen de matemáticas. Las dos no me dieron muy buenas vibraciones. Entramos en la biblioteca. Hice los deberes de educación física, que no sé por qué se me habían olvidado hacerlos. Natalia (una compañera de instituto que a veces nos acompañaba en los recreos) me preguntó que tal estaba y se puso a hojear nuestros estuches. La dije que parase. Roni la paró. Seguimos haciendo lo nuestro cuando de repente…
-          Oye, Sary, ¿a ti te gustan los chicos?- me quise morir. Me quedé bloqueada. Pensé: ‘Estoy pillada’. Iba a decirla que sí, cuando Roni se me adelantó:
-          Pues claro, si quieres le gustan los perros…
-          Bueno, es que como nunca la oigo hablar de chicos…
-          Eso no tiene nada que ver. De verdad, que cosas tienes Natalia- la dije yo.
En la hora de tutoría, nos dieron una charla sobre el Bachillerato. Silvia no habló con ninguna de nosotras. Ana y Roni me explicaron que tampoco las habían hablado. Eso me mosqueó, pero no dijo nada. La profesora que nos estaba dando la charla nos trataba como si no entendiésemos las cosas y a algunos los confundía. Desgraciadamente, puede que para el próximo año, me toque como profe de mates.
Por la tarde en teatro, todas trajimos nuestra correspondiente ropa. Me puse la chaqueta de ejecutiva para el inicio. Me miré en el espejo del baño. Roni y yo estábamos solas. Estaba realmente guapa. Y ella también.
-          Me veo bien- me acerqué un poco a ella. Me cogió de la mano y tiró de mí suavemente para darnos un abrazo. Muy dulce, como todos. Después, ella, gentilmente, me acompañó a clase. Durante nuestro trayecto, me armé de valor y la cogí de la mano, cosa que ella me correspondió. Seguimos hablando hasta que llegamos y acordamos que luego nos volveríamos a hablar.
-          Bueno, hasta luego- la di un abrazo más corto, la di dos besos en la mejilla, nos miramos y… me puse roja. Ella se rió.
-          Nos vemos- ella se dio la vuelta. La vi marcharse. Me dieron ganas de decirla algo más. Durante mi clase, estuve pensando en ella y atendiendo al mismo tiempo.

Intenté pasar las horas escuchando al profesor, porque así las horas se pasarían volando y volvería a estar con ella. Y así fue. Salí contentísima, miré el reloj. La vi.
-          Pensaba que llegaría tarde. Ya casi no me acuerdo de dónde era- la sonreí.
-          No pasa nada. Suele pasar. De hecho, has llegado pronto.
-          Si…. ¿Qué te parece si damos un pequeño paseo?
-          Okey- nos volvimos a dar de la mano. Me fije que llevaba una pequeña mochila. En medio del camino, sacó lo que llevaba de ella y de repente me acordé que me había contado por la mañana que me iba a regalar algo, pero que no me lo había podido dar porque era bastante vistoso. Y tanto que lo era: ¡era un corazón en el que ponía: I LOVE YOU!

Era precioso. La verdad no me lo esperaba. Justo cuando íbamos a llegar  a la parada donde ella me había besado, vimos a Víctor (es un amigo de Roni). Quitamos la mano rápidamente y le saludamos. Pero no le bastó solo con saludarnos, sino que aparte de hablar un buen rato con nosotras, dijo después:
-          Bueno, pues voy con vosotras a dar un paseo, que me vendrá bien
-          Pero, ¿no tienes que irte a alguna parte?- le espeté yo.
-          No,  necesito despejarme un poco- pasamos el paso de cebra, miré a Roni. Ella me miró de igual forma.
-          Espera aquí un momento, Sary- alejó a Víctor y obviamente, como había pensado, le contó lo nuestro. Me importó poco, porque ya sé que Víctor va a guardar el secreto. Pero lo que dijo después me quedó un poco…. No sé explicar el sentimiento.
-          Dale duro…- ella le echó hacia delante,  pero todos nos reímos. Seguimos andando y de repente…. Sonó mi móvil
-          A ver quién es ahora…- ¡Mi padre! ¡Uf! No nos dejan estar solas. Tuvimos que correr un poco porque estaba esperando. Yo le dije a Roni que se tranquilizase, que mi padre era bueno, pero a la hora de presentarla, dijo hola y alguna que otra sonrisilla. La pregunté si al final iba a ir al cine con mi hermana y conmigo. Acordamos hablarlo otro día. No habló demasiado. Me despedí de ella. Estaba tan feliz. 

Al día siguiente, fue un día bastante duro. Sobre todo porque Silvia no estaba por la labor de hablar. Ni siquiera en la parada. A ninguna de nosotras. Eso me irritó bastante. No era para que empezase a hacer tonterías. Seguía enfadada por yo que sé. Estaba harta ya de ella. Cuando no conseguía lo que quería, ya se ponía como las niñas chicas. Si ella estaba enfadada yo no pensaba solucionarlo. Quizá cuando estuviese más tranquila. Pero la cosa se agravó más durante el recreo. Silvia no quería hablar conmigo y es que el problema es que lo había pagado con todas y eso sí que no lo soportaba. ¿Qué culpa tenía Ana o Roni? ¡Ninguna! Esa era una de las razones por la que estaba enfadada con ella. Pues bien, en el recreo estaba hablando con Marta (que es otra de nuestro grupo y que, por cierto, habían estado cotilleado mucho sobre mí), y me enfrenté a ella. Ana y Roni me seguían. Llegó un momento en el que ya no aguantaba más y solté todo lo que tenía atrapado en mi mente. Me temblaban la voz y las rodillas. Marta quería meterse de por medio, pero Roni se lo impidió. Al final, Silvia y yo nos dimos la vuelta; ella, con Marta; yo, con Ana y Roni. Estaba hasta las narices. Ellas me relajaron. Roni fue quien me sujetó un poco. Tampoco es que fuera a pegar a Silvia. No me gusta pegar a la gente. Fuimos a comprar gominolas y durante el trayecto y las bromas de Ana y Roni, se me pasó el enfado. Al final pudimos hablar bien con Silvia y quedamos en buenos términos. Fuimos de excursión y salimos todo el 4º ESO. Mientras la señora iba hablando sobre arte, no me aguanté las ganas y leí la carta que Roni me había entregado. Todo lo que leí era tan precioso, tan embelesador, tan romántico. La vi en una esquina, viendo uno de los cuadros. La miré. Me entraron unas enormes ganas de besarla, pero no podía, porque todos estaban mirando y se habrían dado cuenta. Después. Roni estuvo un poco a su bola y me preocupé un poco por ella, pero ella me aseguró que estaba bien. Al final con Silvia no hemos acabado de congeniar. Nos hemos pedido perdón, pero aún nos falta algo para volver a ser lo que éramos. Por la tarde, Roni estuvo ensayando y ya caída la noche, estuve hablando con ella por Tuenti. Se me había ocurrido que como al día próximo no tendríamos a primera hora, ir a desayunar juntas. Fue gracioso porque a ella se le había ocurrido lo mismo. Es como si nuestras mentes conectaran. O simple coincidencia del amor. Me preguntó por la carta que ella me había escrito y la dije que me había encantado. Después me comentó que se lo había contado a su madre y que cuando quisiera Roni me presentaba a ella. Después la seguí diciendo que era una chica estupenda, ella me rebatió que era discutible, pero la volví a replicar diciéndola que para mí sí lo era. Entonces, Roni me dijo lo que deseaba escuchar y que hizo que mi corazón latiera a mil por hora:
                                “¿Te he dicho alguna vez que te quiero?”
Nos escribimos cuanto nos queríamos y la pregunté por el teatro. Ella me dijo que la compañera ya lo había hecho mejor y la aseguré que ella habría estado increíble. Entonces, y de la nada, apareció otra de sus frases enternecedoras:
            “Me estoy muriendo por darte un beso, te lo juro”
Es un encanto y un amor. La respondí que yo había pensado besarla cuando había leído su carta y la expresé que me encantaba mirarla y que me hacía muy feliz. Estoy esperando a que llegue mañana.

¡Por fin! Ya es miércoles. Me preparé para ir con Roni. Al final, fui en el bus del instituto. Me saludó en cuanto llegué. Cuando ya no había nadie más, caminamos hacia una cafetería. Nos quedamos un rato viendo la tele hasta que ella se fue un momento al baño, momento donde aproveché para sacar mis pequeños regalos para ella. Saqué un osito de peluche y un colgante. En cuanto llegó, su mirada fue un poco de extrañeza. Me miró. De todas maneras, me había visto un poco.
-          Esto estaba cuando yo llegué- la dije. Ella me sonrió.
-          Ya, claro- abrió el pequeño estuche que encerraba el colgante dorado. Le encantó. Se lo puso.
-          No me conjunta mucho, pero me da igual- me sonrió. La di el osito. Ella lo cogió con cariño y lo abrazó- ya sé con quién voy a dormir esta noche….
Reí por lo bajinis. Salimos. Caminamos bastante. Estuvimos hablando un poco sobre nuestra infancia. Nos tumbamos en la hierba. Me quedé mirándola, mientras ella ponía la música. No sé por qué ni cuándo salió la conversación, pero le confesé que una vez me había enamorado de mi profesor de baile durante tres años, ella me dijo que se había enamorado de su profesora de educación física. Cuando le conté el final de mi profesor de baile, se sorprendió. Pero bueno, lo importante es que ahora él es muy feliz. Tenía unas ganas irremediables de besar los labios de Roni. Pero algo en mí me decía que no. Pero otra parte me decía: Adelante, tú puedes. Pero al final, nada. Bueno, tampoco lo lamento, porque tuvimos un día genial. Lo malo es que cuanto nos dimos cuenta de la hora que era, tuvimos que aligerar el paso, porque llegábamos tarde a teatro. Sé que hablo mucho de teatro, pero era muy importante hacer bien esta obra. Total, que íbamos a bajar por una bajada un poco costosa para mí. A mí al principio me daba un poco de miedo, Roni intentó ayudarme, diciéndome que me tranquilizase y que ella me cogía, pero no tuve otra que… Caerme. No me dolió mucho, la verdad. Después de eso, me volví a levantar y Roni y yo nos fuimos, no sin antes habernos reído un poco de mi caída. Después de ese día, estuvimos ensayando hasta decir basta. Volvimos a hablar en Tuenti sobre lo que hoy había pasado. Al día siguiente, volvimos a quedar, pero esta vez solo a dar una vuelta y a charlar y el viernes, fue el día cúspide. No digo que los demás días no lo fuesen, porque haga lo que haga con Roni voy a ser muy feliz. Pero ese día hicimos algo que llevábamos esperando algunos días atrás…

      ¿Qué os ha parecido? ¿Queréis saber lo que pasó después? No tendréis que esperar mucho para la segunda parte :)